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PUEBLA, Pue., 16 de octubre del 2025.- La detención de Nazario N, ocurrida esta semana en Guadalajara, destapó la red de vínculos políticos, empresariales y criminales que tejió desde Puebla hasta Jalisco.
Originario del municipio poblano de Oriental, el también dirigente del Frente Transportista de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) construyó durante años una imagen de empresario próspero y líder social.
Su nombre, según se constató, figuraba con frecuencia en medios y páginas locales, encabezando actos de beneficencia o apoyos a transportistas afiliados a la CTM, incluso llegó a tener cercanía con autoridades municipales.
Antes de su detención, el alcalde de Oriental, Fidel Flores Concha, lo reconocía públicamente como un miembro valioso del equipo.
De acuerdo con lo investigado, Nazario N. pagó planas completas en diarios regionales para felicitarlo por su gestión, lo que lo posicionó como un actor con influencia política en la zona.
La célula que encabezaba habría operado como brazo logístico del CJNG en Puebla, principalmente en la zona nororiental del estado, donde el cártel busca expandir su dominio sobre rutas de trasiego y distribución de drogas, según lo consultado por Quadratín Puebla con las áreas de inteligencia de las corporaciones de seguridad.
El detenido se valía de su estructura sindical para encubrir actividades ilícitas, utilizando flotillas de transporte y bodegas como centros de almacenamiento y traslado de droga.
En sus redes de influencia, se abundó en lo consultado, también figuraban empresarios y operadores políticos locales que habrían brindado protección o información a cambio de beneficios económicos.
La doble vida de Nazario N
En Puebla, Nazario N se presentaba como defensor del transporte y gestor ante las autoridades. Su liderazgo le daba acceso a información sensible sobre rutas, concesiones y estructuras económicas, mismas que, de acuerdo con fuentes ministeriales, habría utilizado para beneficio del CJNG.
Abundaron que el uso de sindicatos y organizaciones civiles como cobertura no es un fenómeno nuevo en el estado, pero el caso de Nazario N evidencia una infiltración más sofisticada, donde el vínculo político se convierte en escudo ante el escrutinio judicial.
Sin antecedentes formales en las corporaciones de seguridad
Aunque Nazario N no enfrentaba procesos judiciales visibles en Puebla, su nombre era conocido por las autoridades locales.
Tras su detención en Jalisco, la FGR y la Fiscalía de Puebla trabajan en el cruce de información para determinar si existen vínculos financieros, bienes o socios en territorio poblano relacionados con sus operaciones.
Hasta antes de su captura, no existían carpetas de investigación locales que lo señalaran directamente. Sin embargo, versiones extraoficiales apuntaron a que autoridades estatales ya lo tenían identificado como generador de violencia en la región de Oriental, aunque sin una acusación formal visible en el sistema judicial poblano.
Cabe recordar que la captura de Nazario N fue realizada por elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Guardia Nacional.
De acuerdo con las autoridades federales, fungía como operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), encargado de cooptar liderazgos locales, extorsionar a empresarios y garantizar el control del narcomenudeo en zonas de Puebla y Jalisco.
Su papel habría sido clave en el enlace logístico entre ambos estados, aprovechando las rutas comerciales y de transporte en las que tenía injerencia sindical. Nazario N ya fue trasladado a la Ciudad de México, donde permanece bajo resguardo de la FGR. Se espera que en los próximos días sea presentado ante un Juez Federal para determinar su situación jurídica.