Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Anduvo muy cerquita y ya casi le tocaba a Truman Capote la coincidencia con uno realmente grande, Miguel de Cervantes Saavedra, que nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá. Y él, que nació el 30 de ese mes en 1924, en Nueva Orleans. Cervantes es un clásico español en el medio hispano y en el mundo no solo por El Quijote, sino porque fincó el idioma castellano. Capote, por su lado, un buen escritor, con una obra singular: A sangre fría, que consolidó la novela basada en hechos reales y que desde entonces dio origen al reportaje novelado, tan presente en estos tiempos.
Sujeto también a la tirria de los tiempos como lo estuvo don Miguel, la vida de Capote terminó defenestrada por sus cercanos y por quienes lo habían encumbrado y elogiado, solo porque se le ocurrió decir la verdad. Y esa verdad, signada en una novela inconclusa, Plegarias atendidas, contaba lo que realmente eran sus amigos: sus miserias y bajezas. Murió el 25 de agosto de 1984, en Los Ángeles, pero no pudieron destruirlo. No es un Cervantes, desde luego, pero sí un gran escritor reconocido en la literatura de su país y del mundo.
La sangre fría, esa frase que exhibe la calma en el accionar de las personas, toma un cauce especial cuando se trata de provocar la muerte. Así lo vio Truman Capote cuando escribió su famosa novela basada en un hecho real. Y son hechos reales los que se conocen ahora, cuando se discuten situaciones concretas en torno a un hecho que puede costar la vida a muchas personas.
Son las declaraciones de Donald Trump en torno a la cercanía de un arreglo en Palestina y las declaraciones diarias de Benjamín Netanyahu sobre lo que piensa hacer en terrenos que “recuperará” según él. La sangre fría tiene un manejo del tiempo que en el caso del agresor está previsto. Muchos países reaccionan, la gente se ha levantado en el mundo y las carabelas siguen acercándose por el mar hacia Gaza. Pero mientras eso pasa, en esa sangre fría de un asesino, las muertes y la destrucción de una ciudad siguen en aumento.
Lo curioso del caso es que en las acciones de Donald Trump todo se ve menos sangre fría. Se porta como aquella reina de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, cuya frase inmediata era: ¡Que le corten la cabeza!.
Véase cómo ha sido la reacción de inmediato a quitarle la visa a Gustavo Petro solo porque llamó a los soldados gringos a no caer en violencia. Trump, apenas con unos meses en el gobierno, ha dado miles de órdenes rápidas, instantáneas, a veces agresivas. Algunas con graves consecuencias, como la expulsión de migrantes.
Entonces no se sabe cuál es la reacción menos destructiva, la de la sangre fría o la rápida.
Volviendo al caso de Capote, después del triunfo de A sangre fría siguió adelante sobre todo con libros de cuentos y otros temas como: Desayuno en Tiffany’s, Música para camaleones, El arpa de hierbas, Otras voces, otros ámbitos.
En tiempos actuales hay quienes han pormenorizado su A sangre fría a partir de las circunstancias que él usó para narrar el crimen de una familia de Kansas, que llevó a sentencia de muerte a sus dos agresores.