Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
La delincuencia ha rebasado a las autoridades municipales de Tehuacán, los delitos han tenido un crecimiento incontenible con los gobiernos de Morena.
En el trienio del morenista Alejandro Barroso Chávez (2024-2027) el problema se agravó, pero empezó la pesadilla para la población desde la primera administración de Morena, con Felipe Patjane Martínez.
La corrupción en las corporaciones policiacas facilitó el crecimiento de los diversos grupos delictivos que se apoderaron de las calles, carreteras, plazas públicas y del penal.
Una de las primeras áreas policiales que desmanteló el entonces gobernador Luis Miguel Barbosa, oriundo de esas tierras, fue la delegación de la Policía Estatal Vial, un nido de corrupción con el corralón y el servicio de grúas.
Los servicios de inteligencia de la época ya habían detectado actividades ilícitas de bandas criminales dedicadas al asalto de camiones de carga que utilizaron a Tehuacán como el principal mercado negro.
Una indagatoria de la entonces Procuraduría General de Justicia involucraba al entonces presidente municipal Álvaro Alatriste, y después con su esposa también como alcalde, dedicas al acopio de mercancía robada por grupos delictivos.
Fue durante esa administración del PRI que empezó la complicidad con la delincuencia para controlar el mercado negro, y mediante amenazas obligaban a vinaterías y a centros nocturnos comprarles solo a ellos las bebidas alcohólicas hurtadas en asaltos.
De acuerdo con los servicios de inteligencia federal, las diferentes células y bandas trabajan presuntamente para el crimen organizado que les brindaba protección y les cobrara cuotas para delinquir.
De acuerdo con 50 reportes de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el grupo delictivo con mayor presencia en Puebla es el Cártel Jalisco Nueva Generación que opera en 12 municipios.
Destacan entre otras ciudades Puebla, Tehuacán, Tecamachalco, Acajete, Acatzingo, Chalchicomula de Sesma, Cañada Morelos, Palmar de Bravo, Quecholac, San Martín Texmelucan, Tepeaca y Yehualtepec.
La inseguridad pública se agravó durante la administración de Pedro Tepole Hernández, también de la alianza electoral de Morena con el PT, al grado de hacerle señalamientos en su contra por vínculos con la delincuencia.
Los homicidios dolosos tienen una evolución más compleja: en 2019 hubo 111, cayeron en 2020 a 43, cifra que siguió a la baja en 2021, con 25, pero se elevó en 2022 al llegar a 58.
Su nivel más alto lo alcanzó en 2023 con 86 y aunque para 2024 y 2025 las cifras bajaron a 62 y 54 respectivamente, aún se mantienen por encima de los niveles más bajos del periodo medido, de acuerdo con los últimos reportes de la prensa de Tehuacán,
En la segunda ciudad más importantes del estado, el delito de narcomenudeo en Tehuacán ha crecido de forma alarmante en los últimos siete años, al pasar de 21 casos registrados entre enero y agosto de 2019, a 130 en el mismo lapso de 2025, lo que representa un alza superior a 500 por ciento.
La paz y tranquilidad terminó para los tehuacaneros, temerosos de ser asaltados con violencia en las calles, negocios y en viviendas; así como en permanente riesgo de ser privados de la libertad, víctimas de la extorsión y el cobro de piso.
Es la misma ciudad donde fue asesinado el periodista Marco Aurelio Ramírez Hernández, y han corrido la misma suerte otros cientos en las últimas dos décadas.