Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
La Orquesta Sinfónica del Estadio de Puebla, se ha convertido en una orquesta itinerante, de alguna manera, padeciendo los “gustos personales” de los gobernantes.
En todo esta hay un antes y un después de las políticas culturales con la llegada de los gobiernos de la Cuarta Transformación por conducto del partido Morena.
Con todo y los malos gustos de varios mandatarios estatales, los directores, primero, y secretarios -después- de Cultura realizaron una importante labor a favor del arte y la cultura.
Dejaron huella, con una herencia en la política cultural el escritor y ex rector de la Udlap, Pedro Ángel Palou García, en la administración de Melquiades Morales Flores.
Sanandreseño, donde respaldo la educación musical de los niños de la región de Ciudad Serdán, Melquiades puso especial atención a la Creación de los Centros de Capacitación de Música de Bandas (Cecamba).
Fue fundada en el año 2000, cuyo objetivo era ofrecerles un mejor futuro a los niños de comunidades marginadas y rescatar una larga tradición a nivel nacional.
Se comenzaron a formar a 580 niños (Fredo Godínez 18-09-24 HipócritaLector); un modelo similar al exitoso en Venezuela desde el gobierno de Hugo Chávez.
Empero, las aportaciones culturales de Palou García, son enormes, como lo realizado por Héctor Montiel Bonilla, en el sexenio de Mario Marín Torres, con todo y los gustos entonces de Marín Torres por Margarita, “La Diosa de la Cumbia”.
Desde el periodo de Pedro Ángel Palou, entre otras edificaciones a favor del arte y la cultura, se construyó el Complejo Cultural Siglo XXI que tenía por objetivo ser la sede de la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla.
Pero la Orquesta Sinfónica del Estado logró en el sexenio de Rafael Moreno Valle tener la sede del renovado Auditorio de la Reforma bajo la dirección del maestro Fernando Lozano (2011-2017).
El extinto mandatario estatal tenía una especial afición por la música clásica, lo que facilitó la presencia de la joven y talentosa directora de Orquesta Alondra de la Parra.
Desafortunadamente para el arte y la cultura, los gobiernos de Morena, empezando por el periodo del extinto gobernador Luis Miguel Barbosa, ha sido un desastre -por la ausencia de ésta - la política cultural.
Las gestiones de Julio Glockner Rossainz y Sergio Vergara Berdejo fueron decepcionantes; el primero, resultó un promotor de las fritangas y la lucha libre como atractivo en el Museo Internacional del Barroco; el segundo, bajo la sospecha del saqueo de piezas de arte.
Con una visión cultural de ferias de pueblo como fiestas patronales, el primer gobernador de Morena echó abajo todo el legado de las políticas culturales, con el falso argumento de que lo anterior era elitista.
Pero todo empeoró para la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla, para el arte y la cultura en Puebla con la llegada de las hermanas Gloria y Alejandra Pacheco Mex, con el único antecedente de ser las hijas del exlíder sindical municipal Israel Pacheco.
Sin trayectoria en el ámbito del arte y la cultura, y sin política culturar que ofrecer, fueron superadas por el gusto personal con la presentación del cantante de narcocorridos Julión Álvarez, en el arranque del sexenio y en las fiestas patrias. Y así empezó todo.
San Pedro Museo de Arte cerró sus puertas al arte y la cultura para darle prioridad a un evento social para quienes rentan el espacio para eventos privados.
Ese espacio del arte y la cultura debió ser escenario de una Gala de Ópera el viernes 17 de octubre con los solistas Elizabeth Mata, Isamar Reyes y Víctor Corona, con la Orquesta Sinfónica del Estado de Puebla bajo la Dirección del maestro David Hernández Bretón.
Se trataba de la Temporada de Otoño de la Orquesta Sinfónica, pero la encargada de eventos del gobierno estatal, con el aval de la secretaria de Cultura, les cerraron la puerta y los echaron a la calle.
Fue el sector privado quien alojó a los cantantes de ópera y músicos de la Orquesta Sinfónica, en el Salón Concepción del Hotel Quinta Real, en el Centro Histórico.
El director y los músicos de la OSEP no solo son echados del Auditorio de la Reforma por los burócratas encargados de la Secretaría de Arte y Cultura, sino que les cierren los recintos de los poblanos para rentar a los inmuebles a eventos sociales privados.
La Orquesta Sinfónica es solo un botón de muestra del desastre en el arte y la cultura, con un presupuesto en la opacidad, y un abandono total a los creadores de artes, a los promotores culturales y al derecho de acceso a la promoción cultural.
El titular del Ejecutivo puede y debe dar un golpe de timón en la Secretaría de Arte y Cultura: ¿cuál arte y cuál cultura?