Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Vincular la revocación de mandato de Claudia Sheinbaum Pardo con las elecciones intermedias locales y federales de 2027, es una argucia válida.
De hechos las elecciones intermedias en los estados para renovar los Congresos locales y los comicios municipales se traduce en un referéndum a los gobernadores.
Un fenómeno similar ha ocurrido con los comicios legislativos federales para renovar la Cámara de Diputados.
Nadie debería temer a las votaciones concurrentes de revocación de mandato y renovación de gubernaturas, la cámara de diputados, los congresos locales y los ayuntamientos, es un referéndum vinculante, hasta para ser aprobado de panzazo en el caso presidencial.
La jugada para llevar a cabo la votación de revocación y las elecciones en 2027 tomada desde Palenque, Chiapas, es una decisión genial y legítima en la medida que releja el ejercicio de poder.
Se sabe de antemano que el régimen juega en los comicios, estos del 2027 y como ocurrió en la elección judicial, con una base social de voto cautivo de la dádiva de los programas sociales para la compra del voto, con cargo al erario en 2026 por casi $900 mil millones.
Morena y sus partidos satelitales vienen de una mala experiencia fraudulenta de las elecciones del acordeón para elegir jueces, magistrados y ministros, que fueron todo un fracaso.
Por este antecedente, las elecciones concurrentes en 2017 de la revocación de mandato, en renovación de la Cámara Baja y las locales de gobernador, congresos y ayuntamientos, la principal preocupación será la corrupción electoral por el uso de recursos del erario.
Presentar a la presidenta Claudia Sheimbaum como la campeona contra la inseguridad pública sin la narcoguerra, será una jugada con ella en campaña electoral junto a los candidatos de Morena y aliados, apoyados con la maquinaria oficial del dinero público.
Con esta hipótesis de oferta electoral para ganar la revocación, gubernaturas, diputados y alcaldías, Morena y aliados se la van a jugar contra el voto del desencanto y desaprobación de sector sociales inconformes que se alejaron del proyecto de la 4T.
El oficialismo se al jugará, con toda la confianza de que tiene el control absoluto de los recursos púbicos en la federación y los estados, del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Los comicios concurrentes de 2027 federales y locales se podrán identificar como las Campañas Electorales del Bienestar porque les apostarán a movilizar a las urnas a los 33 millones de beneficiarios en edad de votar de los que depende el 82% de las familias del país.
La Campaña Electoral del Bienestar de Morena, aliados y la presidencial apelará a adultos mayores, padres de personas con discapacidad, de estudiantes (de primaria, básica y media superior), de las mujeres trabajadoras y amas de casa… para la compra de votos.
El modelo del voto corporativo diseñado por la experiencia priista del viejo régimen es obra de Andrés Manuel López Obrador, que pondrá a prueba el modelo, no exento de deserciones sociales de la clase media y media alta, no beneficiaria del programa Bienestar, “defraudada”.
Empero no todo será color de rosa -o guinda- en el trabajo de campo electoral a ras de piso, en la medida que las elecciones municipales, por ejemplo, con Sheinbaum y sin ella, votan de otra manera, y eso puede cambiar el mapa electoral de los estados y el país, desde lo municipal, porque en los estados evalúan a los gobernadores y a los alcaldes.
Con el dinero en la cartera de los programas sociales, habrá votantes que no sufraguen por Morena y partidos aliados, en la medida que esos beneficios de Bienestar están garantizados por la constitución y no dependerá por qué partido o candidato voten en las urnas.
A diferencia del 2018 y 2024 difícilmente podrá permear la consigna de votar todo guinda en las urnas en las elecciones federales y locales, lo que favorecerá el voto diferenciado, y no necesariamente la figura presidencial será un acicate en la boleta electoral.