Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Las víctimas de la delincuencia por homicidio doloso y otros delitos, se ha convertido en una tragedia de clase, porque no es mismo ser comerciante vendedor de quesos en el Mercado Morelos o empresario de Tecamachalco, que dueño de la joyería London.
Tampoco es el mismo trato a las víctimas de asaltos como usuarios del transporte público de pasajeros o les roben bicicletas y “motos”, que el hurto de un Rolex de 1 millón en la zona de Angelópolis.
Y es clasista el trato de las autoridades correspondientes, tanto las encargadas de la prevención que, en la procuración de justicia, porque “Juan pueblo” no puede sentarse a una esa de seguridad de pública con el gobierno, ni defendidos por cámaras empresariales.
No hay quién escuche al ciudadano de a pie en las calles y que sus viviendas les causan daño patrimonial y les infringe dolor al matarlos para despojarlos de un celular o una Lap Top, los extorsionan o les cobran piso.
Qué bueno que los empresarios levanten la voz, como ocurrió con el asalto a la vivienda y asesinato en el fraccionamiento del empresario Efrén Ramírez Maldonado, dueño y fundador de Joyerías London.
Y qué bueno también hayan sido recibidos los dirigentes de las cámaras empresariales por el gobierno estatal para conocer la exigencia y preocupación en la seguridad de los dueños de los negocios, pero el resto de la población, los que no son empresarios asociados, están si voz.
No hay un solo diputado local y federal que como representantes populares de los distritos electorales levanten la voz para exigir seguridad pública y se apersonen en los barrios, colonias o mercados municipales donde persiste la violencia delictiva.
Regidores y diputados del partido mayoritario y del resto de la partidocracia viven otra realidad distinta a la población; están más interesados en ser los nuevos ricos con aspiraciones sociales y patrimoniales, que velar por el bienestar de los votantes.
Los representantes populares y gobernantes viven en la opulencia, se embolsan los gastos de representación y para labores de “gestión”, que solo sirven para engrosar sus cuentas bancarias y alimentar sus egos, mientras la población sortea baches y a delincuentes, que se multiplican igual por los municipios.
Es clasista la actitud de las autoridades encargadas de la seguridad pública que se la pasan como políticos en eventos oficiales soltando cualquier cantidad de sandeces que solo favorecen la “normalidad” en los asaltos y homicidios doloso.
Los mandos policiales deberían estar en las calles y avenidas urbanas, carreteras estatales, en caminos y brechas rurales con una estrategia integral preventiva de la seguridad pública para proteger a los poblanos, no en el escritorio alterando cifras para simular una supuesta seguridad en el estado.
Es inadmisible que los delincuentes tengan esa impunidad de reclutar y desaparecer jóvenes como ocurrió en Amozoc, seguida de la postura del titular de la SSP de afirmar que el faltante desaparecido “era el reclutador”, poniendo en peligro la vida de la víctima; la FGE y familiares rechazaran los señalamientos y le corrigieron la plana.
Pero no solo eso, a raíz de lo declarado por el titular de la SSP estatal, la familia del joven desaparecido desde entonces ha sido víctima de amenazas de muerte si revelan el lugar donde tenían privados de la libertad a los jóvenes.
No tiene voz los familiares del comerciante del Mercado Morelos, persona originaria de Tlaxcala víctima de una atrocidad y dejado sus restos en el Parque Analco, en pleno Centro Histórico, revictimizado por la lengua larga de las declaraciones a la prensa.
El Mercado Morelos, y lo saben las autoridades municipales y estatales, sigue en poder de grupos delictivos vinculados al desaparecido “El Grillo”, que al igual que otras bandas, dominan la extorsión y el cobro de piso a locatarios de los mercados municipales.
Levantón o secuestro, el delito que se haya cometido, fueron hallados restos humanos en Acatzingo de un empresario de Tecamachalco víctima de la delincuencia, o como los restos embolsados en Ahuazotepec, pero la autoridad fomenta la “normalidad”.
En una reciente charla informal con un Almirante de la Secretaría de Marina-Armada de México, externó la preocupación que existe por el prestigio de la institución armada:
Los marinos no son políticos ni administradores ni están capacitados en tareas preventivas de seguridad pública, y por ello -lamentó- ocurren omisiones policiales y escándalos como el robo de combustible y el huachicol fiscal en las aduanas.
Los resultados en tareas policiales a militares están a la vista; el problema se agrava por el clasismo en la procuración y persecución de los delitos en el estado.