Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
La violencia ligada a la delincuencia empezó a meterse con la sociedad poblana, lo que antes solo ocurría con los homicidios dolosos entre bandas criminales.
Se mataban entre los grupos delictivos por la pugna por controlar el estado, homicidios que forman parte de la galería de atrocidades por lo horrendo de los asesinatos.
Los ciudadanos eran testigos silenciosos de los crímenes que reivindicaban grupos delictivos como La Barredora.
Ahora pululan delincuentes especializados en delitos como los robos de relojes de alta gama, que en más de una ocasión han privado de la vida a sus víctimas, a la entrada de hoteles o plazas comerciales.
Pero empiezan a escalar los crímenes donde las victimas forman parte de sectores de la sociedad, como ocurrió con el asalto y crimen del empresario Efrén Ramírez Maldonado, ocurrido durante un asalto en su casa la madrugada del lunes 1 de septiembre.
Causó indignación entre la sociedad poblana no solo por el hecho criminal, sino que se trató de un empresario poblano propietario de uno de los negocios de mayor tradición en Puebla: Joyería London.
Ocurrió el crimen por la incursión de un grupo armado en el fraccionamiento La Calera, al oriente de la capital del estado, casualmente en la misma zona donde el gobierno federal implementó en enero de este año un operativo para desmantelar un narcolaboratorio.
En esa ocasión, el 25 de enero, fueron detenidas 12 personas en el fraccionamiento relacionadas a una red vinculada al cártel de Sinaloa de la facción de Ismael “El Mayo” Zambada, un operativo simultaneo en Puebla y Tlaxcala contra la fabricación de fentanilo.
La nueva oleada de asesinatos que tienen como móvil el robo, como ocurrió en La Calera, es síntoma del efecto cucaracha por los operativos en otros estados, como en Tabasco, Veracruz, Chiapas, Estado de México y el occidente, en Sinaloa.
Los sinaloenses, además de enfrentar las consecuencias de la narcoguerra entre las facciones de los chapitos y la mayiza, ahora enfrenta una oleada de robo de autos y asaltos, debido al desmantelamiento de narcolaboratorios y el decomiso de cargamentos de droga.
En ciudades como en Culiacán se han incrementado los robos de autos y asaltos a negocios porque los “sicarios” se han quedado sin la paga de la nómina porque sus “jefes” o han sido asesinados o están presos, y empiezan a delinquir por su cuenta.
Este mismo fenómeno se extiende a otros estados como Puebla donde las células delictivas empieza a diversificarse en la comisión de delitos por los operativos federales, o bien son delincuentes de otros estados asociados con ladrones de poca monta en el estado.
Son ahora los empresarios, hombres de negocios, profesionistas y comerciantes blanco de la delincuencia, y lo ocurrido contra el empresario joyero es parte de una planeación delictiva.
Es importante el llamado hecho por el sector privado poblano a los gobiernos de los tres órdenes para instalar un consejo consultivo de seguridad pública, una mesa de trabajo de la sociedad civil con el gobierno como un frente común contra la inseguridad y la delincuencia.
Las autoridades deben mostrar sensibilidad ante la postura de sectores de la sociedad como las cámaras empresariales y las universidades privadas para unir talento, conocimiento y experiencia para consensar una estrategia para abatir los índices delictivos en Puebla.