Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Los alcoholímetros pervirtieron su objetivo de evitar accidentes por conductores alcoholizados, para convertirse en retenes de extorsión, como ocurre en municipio conurbada de Cuautlancingo.
El alcalde morenista Omar Muñoz Alfaro es uno de esos alcaldes del oficialismo que ve en la función pública una caja registradora para incrementar sus cuentas bancarias de él y de su familia a costa del ayuntamiento, el orgullo de su nepotismo en la era de la 4T.
Es tal el robo a los automovilistas con los retenes de alcoholímetro ordenado por el edil de Cuautlancingo, que justificó la intervención del titular de la SSP estatal, el vicealmirante Francisco Sánchez González.
En este caso, el autor de esta columna reconoce lo acertado de la intervención del vicealmirante para poner un alto a la corrupción de los acaldes, agentes viales y los mandos policiales que utilizan los alcoholímetros como la “caja chica” de los ayuntamientos.
Esta medida preventiva contra los conductores alcoholizados conduciendo automotores, se pervirtió en los centros urbanos de la entidad poblana al utilizar como mecanismo de extorsión para generar ingresos.
Omar Muñoz, el alcalde de Cuautlancingo, recibió de su anterior titular de Seguridad Pública el rechazo a implementar retenes con fines recaudatorios en agravio de la economía de los ciudadanos, lo que motivó la salida del militar de la Secretaría de Marina.
En ese municipio la familia Muñoz Alfaro a imitado el nepotismo de la familia Rivera Vivanco cuando gobernó la ciudad de Puebla, al convertir el mando popular de gobernar en un negocio familiar para ocupar los puestos públicos para huachicolear los recursos del ayuntamiento.
El vicealmirante titular de la SSP estatal reconoció irregularidades en la aplicación de operativos de alcoholímetro en distintos municipios utilizados con fines recaudatorios.
Sánchez González reveló la detección de prácticas de corrupción durante las revisiones, lo que ha frenado la instalación de nuevos retenes porque se usa para la extorsión.
Ante la cantidad de denuncias por extorsión en los alcoholímetros, y para acabar con la corrupción de agentes viales y los agentes policiales, el gobierno del estado ordenó poner en pausa los operativos para revisar los protocolos para erradicar abusos y corrupción.
Estas prácticas de nepotismo y uso de la alcaldía de Cuautlancingo como un negocio familiar, que utilizaron los operativos alcoholímetros para obtener ingresos como la “caja chica” familiar, se extiende a otros municipios.
Las repercusiones políticas para Morena están relacionadas con alcaldes que no tienen llenadera, y ante el hartazgo de la población, aumenta el riesgo del voto de castigo en las elecciones municipales de 2027.