Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Los cárteles mexicanos, principalmente de Sinaloa (CDS) y Jalisco Nueva Generación (CJNG) se han internacionalizado no solo por tener extranjeros entres sus filas, sino por su presencia en más de 40 países.
Cuando imperaban las guerrillas y los narcotraficantes en Colombia, con el boom en la década de los ochenta, el resto de Latinoamérica y en México existía el temor fundado del riesgo de la colombianización de la economía y política, y la maldad alcanzó al país.
Era impensable para el país tener un narcosenador como Pablo Escobar Gaviria, en Colombia, pero hoy tenemos no solo senadores con presuntos vínculos con los cárteles.
Una de las novelas del desaparecido escritor Gabriel García Márquez “Noticia de un secuestro” (15 de Mayo de 1996), un libro de no ficción describió el poder del cártel de Escobar, y parecía muy lejano para México se viviera un escenario similar, pero para el 2025, la realidad mexicana ha superado a Colombia y a la no ficción del literato.
Los capos de la droga en México se han diversificado para extender su dominio a actividades ilícitas como el huachicol fiscal.
En este país lo indicios son muy sólidos respecto a los presuntos lazos operativos de los grandes capos del CDS y CJNG con funcionarios federales, gobernadores, alcaldes, policías y con altos mandos de las fuerzas castrenses, de la Marina y del Ejército.
Ahora son los cárteles mexicanos que han mexicanizado el tráfico y dominio de la venta de drogas en los distintos continentes del mundo, con Estados Unidos como principal mercado ancla, principalmente con fentanilo.
Esta abultada presencia de las bandas de narcotraficantes en México y el mundo tuvo como principal resorte en su expansión como organización trasnacional, la estrategia del gobierno de izquierda (más bien socialdemócrata) en siete años.
Esta realidad del florecimiento de los cárteles mexicanos declarados por el gobierno de los Estados Unidos como organizaciones internacionales terroristas, ha empujado a México llegar al máximo peldaño en el Top 10 del Índice Global del Crimen Organizado 2025.
México se colocó en el tercer lugar mundial en criminalidad organizada, según la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional.
El país obtuvo una puntuación de 7.68 sobre 10, solo por detrás de Myanmar y Colombia, lo que refleja un repunte respecto a años anteriores.
El informe señala que México lidera a nivel global en el componente de mercados criminales, con una calificación de 8.27, la más alta del mundo para 2025.
En esta categoría evalúan actividades como narcotráfico, extorsión, tráfico de armas, trata de personas, delitos ambientales, comercio de productos falsificados y más.
Lidera México el crecimiento de las drogas sintéticas, como metanfetamina y fentanilo, donde México juega un papel clave como centro de producción y tránsito.
También se advierte sobre la relación entre el tráfico de armas desde Estados Unidos y los cárteles, así como la complicidad de funcionarios en delitos como falsificación, contrabando y lavado de dinero.
Mientras los mercados ilícitos crecen, la capacidad institucional para frenarlos se mantiene muy limitada.
El gobierno de la 4T (en siete años del régimen) obtuvo un puntaje de 4.50 sobre 10 en resiliencia institucional, lo que lo coloca en el lugar 111 de 193 países evaluados.
Con base a la evaluación, el Estado Mexicano sigue sin contar con herramientas suficientes para prevenir, investigar y desarticular las redes criminales de manera efectiva, por el contrario, la “estrategia” de los abrazos del gobierno de izquierda los fortaleció.
La presencia del crimen organizado en mercados ilícitos afecta la inversión económica, debilita la confianza en las instituciones y fomenta la violencia persistente.
Los carteles mexicanos han aumentado su capacidad de fuego, utilizan los avances de la tecnología para cometer ilícitos, como el uso de drones con explosivos, han sofisticado las operaciones financieras para el lavado de dinero, y corrompen a gobiernos, jueces, policías y militares.
La diversificación criminal impone costos severos: el incremento de delitos financieros, el uso del ciberespacio para ocultar ganancias, el reclutamiento digital y el tráfico de personas son manifestaciones que van más allá del clásico estereotipo de “narcos”.
Según el Global Organized Crime Index 2025, se atribuye este nivel a la presencia activa de cárteles, a la expansión de mercados ilícitos y a la penetración del crimen organizado en instituciones públicas y sectores económicos.
Los cárteles lo dominan todo, incluidos los territorios en los estados, como un nodo de múltiples mercados ilegales como la trata de personas (en estados del sur y en destinos turísticos donde persiste la explotación sexual), el tráfico de migrantes en complicidad con autoridades corruptas.
La extorsión, que afecta a comercios, al sector agrícola, a sindicatos y a funcionarios; el aguacate, la pesca y otras actividades agroindustriales;, la tala ilegal, el tráfico de fauna, el huachicol y la extracción irregular de minerales, con ingresos multimillonarios.