Concretan el traslado de Javier López Zavala al Penal del Altiplano
PUEBLA, Pue., 2 de octubre del 2025.- En Puebla, el negocio de la extracción y venta ilegal de combustible ha migrado.
En la última década, dl llamado Triángulo Rojo, integrado por municipios como Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Palmar de Bravo y Tecamachalco, simbolizó la violencia, las tomas clandestinas y la guerra entre bandas que disputaban el control del gas LP y la gasolina.
Sin embargo, en los últimos dos años la geografía del delito ha comenzado a cambiar.
Los ductos perforados y las operaciones clandestinas se han desplazado hacia la Sierra Nororiental, donde municipios como Huauchinango, Ahuazotepec y Xicotepec aparecen hoy como los nuevos focos rojos, lo cual han reportado las mismas autoridades des seguridad estatales y federales, de acuerdo a lo consultado.
De acuerdo a una investigación realizada por Quadratín Puebla, los datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y reportes de seguridad muestran que el Triángulo Rojo ya no concentra el volumen de tomas clandestinas que exhibía en su punto más álgido, entre 2016 y 2019.
Los operativos del Ejército, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública Estatal lograron clausurar ductos, sellar válvulas y reducir la ordeña abierta que caracterizaba a la región.
Sin embargo, eso no significa que la zona haya dejado de ser conflictiva. Autoridades han reconocido que los grupos delictivos se replegaron y diversificaron.
Mientras disminuye la extracción a gran escala de combustible, crecen delitos vinculados como el robo a transportistas, la extorsión a comerciantes y el cobro de cuotas a negocios locales, lo cual ha quedado aventado en los reportes de las corporaciones de seguridad, entre ellos la Fiscalía General del Estado (FGE).
La presión militar y la constante vigilancia llevaron a que bandas delictivas buscaran nuevos corredores.
En los últimos reportes constatados durante la investigación, la Sierra Nororiental aparece como la zona con mayor incremento de tomas.
Los ductos que cruzan Huauchinango, Ahuazotepec y Xicotepec, se observó en los archivos, son especialmente codiciados, pues enlazan directamente con el estado de Veracruz y ofrecen rutas menos vigiladas.
De acuerdo con informes consultados, en 2024 y 2025 Pemex registró un repunte de perforaciones en esa franja serrana, lo que confirmó el traslado del epicentro del huachicol.
La topografía montañosa, la dispersión poblacional y la cercanía con carreteras interestatales facilitan la extracción y traslado de gas LP.
Las comunidades de Ahuazotepec han señalado públicamente que en estos últimos dos años es común escuchar explosiones o percibir olor a gas en terrenos aledaños a los ductos.
La reconfiguración criminal ha dejado un vacío de poder parcial en el Triángulo Rojo.
Según los consultado y en una revisión hemerográfica:
- Bandas locales continúan operando en comunidades del corredor Puebla–Veracruz, pero ya no con la misma fuerza que hace una década. Ahora, su negocio depende más de la microdistribución y la extorsión.
- Grupos externos —como células vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación y otras organizaciones con presencia nacional— han buscado incursionar en la región. Sin embargo, su control no está consolidado; se trata más de incursiones y alianzas que de un dominio absoluto.
- Redes de comercialización siguen moviendo el gas LP robado desde distintos puntos, ya sea de la Sierra o del Triángulo hacia mercados urbanos en Puebla capital, Tlaxcala y el Estado de México. Estas redes, a menudo más discretas, son las que mantienen vivo el negocio ilícito.