Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Jane Austen en la historia. El 15 de septiembre de 1810, ya Miguel Hidalgo daba los últimos toques a lo que sería su Grito de Independencia para los mexicanos. Pero en otros confines, en Inglaterra por ejemplo, otros personajes desarrollaban con su talento y su creación, la independencia de un sistema. No lo hacían a partir de una insurrección de fuerzas, sino como lo hizo Miguel de Cervantes Saavedra, a través de la independencia intelectual teniendo como base el idioma o las costumbres. En estas se basa la escritora Jane Austen para alejarse de lo que todavía daba ribetes de Edad Media en pleno siglo XIX. La obra de la escritora, que hoy es motivo de homenajes por sus 250 años de nacimiento, que cumplirá el 16 de diciembre próximo, se finca en un cambio del sistema feudal, para diseñar en sus libros la crítica a lo gótico y el arribo a los umbrales del capitalismo.
FESTEJAN FESTIVIDADES DE LA REGENCIA INGLESA, SIN TOMAR EN CUENTA APORTE
Los que están celebrando los 250 años de Jane Austen, fijan su festividad en lo que se usaba y se escribía en aquellas épocas: los bailes, las ropas, la música, pero hasta este momento no se ha visto mencionada la profundidad de su aporte —quizá adelante en el paso de la celebración—, que deslinda a las celebridades del pasado, para darles la claridad de la lógica y la verdad. Los famosos góticos, entre los que se menciona a Edgar Allan Poe, ceden su espacio a otro tipo de ver el mundo y hacer literatura, sin que ello signifique que esa forma de hacerla en el pasado desaparezca. Pero se ha fijado el avance, como lo hizo Cervantes al criticar las narraciones de caballería. Con las críticas que hace Austen al gótico en la sociedad de la época de la Regencia, presenta un cambio que quizá enfrentó con las propuestas contrarias regresivas de la época victoriana posterior. Coincidentemente, en México en esa época, con el cambio por la Independencia, el concepto mexicano se abrió paso y dejamos de ser, con luchas seguidas y con dificultades, las víctimas invadidas por España.
LA ABADÍA DE NORTHANGER, DE AUSTEN, ES EN PEQUEÑO, EL QUIJOTE INGLÉS
Puede ser muy temerario de mi parte considerar la novela La abadía de Northanger (recién publicada por Planeta en abril pasado en Editorial Austral) como una especie de Don Quijote aunque con un enfoque más moderno, al grado de que uno cree estar leyendo algo contemporáneo. Se da, por ejemplo, cuando la protagonista, una jovencita, Catherine Morland, ve los enormes edificios góticos de la época como palacios y en los sótanos cree encontrar fantasmas y aparecidos, y lo que se encuentra en un baúl son recibos de la lavandería. La enseñanza de Austen se maneja a través de la sencillez. Y si se observa en sus dos novelas más famosas, Sensación y Sentimiento y Orgullo y Prejuicio —aunque algunas editoras (Plaza & Janes) consideran la novela más significativa Mansfield Park—, el comportamiento de la mujer, sobre todo, tiene los adelantos de las luchas actuales. Jane Austen murió a la temprana edad de 42 años en julio de 1817 por un problema suprarrenal, que singularmente ha elevado la investigación hormonal a partir de esa enfermedad.
