Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Se han cumplido siete años del peor “gobierno” de la historia de México y todo indica que vivimos en una sociedad de ciegos y sordos, si no es que de idiotas.
Y es que luego del sexenio del mayor mentiroso de la historia política en el poder presidencial y luego de un año del mal gobierno de su títere en Palacio, parece que nadie en México quiere ver, escuchar y razonar sobre la tragedia en que se ha convertido nuestro país.
Sí, un país en donde no pasa nada a pesar de la mayor cantidad de ciudadanos muertos en el mundo –peor que muchas guerras de la historia--, con la mayor violencia, la peor inseguridad, la más escandalosa corrupción y el más burdo asalto del crimen organizado a los puestos públicos.
Y por eso, porque al parecer ya no existe recurso discursivo capaz de hacer reaccionar a una sociedad de idiotas, volvemos a la pregunta original.
¿Qué debe pasar en México para que los ciudadanos mexicanos abran los ojos y manden al carajo al peor gobierno de la historia?
¿Qué debe ocurrir para que la sociedad mexicana despierte, para que deje atrás el atolondramiento, para que los ciudadanos entiendan que el actual estado de cosas no puede seguir así?
¿Qué debe pasar…?
Y sólo ponemos algunos ejemplos que ya son memorables.
Una valiente reportera de San Luis Potosí le dice en su cara a la presidenta, que el gobernador, Ricardo Gallardo es un “narco-gobernador” y… no pasa nada; nadie dice nada, ninguna autoridad reacciona.
El diputado federal de Morena, de nombre Hugo Eric Flores, reconoce que los barones del crimen dictan las reglas políticas y deciden quien debe ser candidato a puestos de elección popular en los estados donde ellos mandan.
Y, a pesar de la escalofriante confesión, no pasa nada, ninguna autoridad reacciona, no hay nadie que se haga responsable en Morena.
Más aún, día con día la prensa mexicana –cada vez más menguada--, reporta nuevos casos de corrupción en los gobiernos del partido oficial, Morena y… tampoco pasa nada.
¿Imaginan los escándalos que se habrían generado por esas raterías en los gobiernos del PRI o del PAN?
Y es que de tanto en tanto en distintas entidades del país son asesinados periodistas, sacerdotes y líderes sociales y no pasa nada; nadie dice nada y ningún gobierno cumple su responsabilidad.
Y en el extremo, apenas hace horas, la señora presidenta dijo, desde Palacio, que el atentado contra el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, no fue un atentado como dice la prensa del mundo, sino que “sólo fueron pedradas”.
¿Qué debe pasar para que los ciudadanos mexicanos reaccionen, para que abran los ojos, los oídos “y las entendederas”?
Pero tampoco es una novedad la interrogante que titulado el Itinerario Político de hoy. Aquí pregunté, en febrero y junio de 2018, si somos una sociedad de idiotas.
Dije que votar por el peor candidato presidencial, por López Obrador, sería lo mismo que apostar por la muerte de la democracia mexicana. Dije que un gobierno como el de AMLO acabaría con la democracia y nos llevaría no sólo de vuelta al populismo de Echeverría y López Portillo, sino a una dictadura como la venezolana y la cubana.
¿Y cuál fue la respuesta de miles?
El insulto de no pocos ciudadanos, de articulistas y periodistas, además de la persecución en mi contra.
Sí, por presiones de López y de sus lacayos políticos y mediáticos, debí salir de todos los medios en los que se publicaba mi opinión.
Y hoy, a poco más de siete años de aquellas entregas del Itinerario Político –de febrero y junio de 2018–, la democracia mexicana está muerta.
Y es que, en efecto, el “lopezobradorismo” destruyó la democracia y el último clavo del ataúd lo martilló el Congreso de la Unión, al darle muerte al Poder Judicial independiente.
Sin embargo, también es cierto que no todo es responsabilidad de los políticos ladrones, mentirosos, vendidos y farsantes.
No, el fin de la democracia es, sobre todo, responsabilidad de la sociedad.
Y es que, nos guste o no, la verdad es que seguimos siendo la misma sociedad de idiotas; sociedad incapaz de ver a los enemigos de la patria.
Sociedad que prefiere una dádiva, a cambio del aplaudir el discurso mentiroso de la “4-T”, como ocurrió en el Zócalo apenas en días pasados.
Sociedad de idiotas que, a pesar de la tragedia democrática que hemos vivido en los últimos siete años, sigue aplaudiendo y amando a sus verdugos.
Sociedad enamorada de sus verdugos.
Y al fenómeno social de amar a los verdugos, la ciencia le llama “Síndrome de Estocolmo”. Sí, somos una sociedad enferma.
Se lo dije.
Al tiempo.