Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
Por su naturaleza, el tema de hoy resulta de risa loca.
Sí, es de risa loca que aquellos militantes de Morena que hicieron todo en toda su vida por militar en el ejército de la pobreza, repentinamente un día amanecieron con la noticia de que eran poseedores de fortunas no sólo incalculables sino inocultables.
Sí, algo así como el “milagro de los panes y los peces”, pero multiplicado por cientos de millones de pesos en el peculiar caso mexicano.
O, si se quiere, la moderna lección del mítico “castigo del Karma”, que volvió potentados y afortunados a los militantes de Morena que, en toda su vida, pelearon con uñas y dientes para ser los más pobres de entre los pobres.
Y es que los milagros sí existen y pertenecer al partido Morena es lo más parecido “a ser tocado por la mano divina” y resultar agraciado con una repentina herencia familiar que lo cambia todo.
Herencias impensables e inexplicables que, en los hechos, sólo confirman que el cártel criminal motejado como Morena, no es más que eso, una pantalla para impostar a los políticos mexicanos más ladrones de la historia y para esconder sus latrocinios.
Pero ya en serio, van las preguntas obligadas.
¿De verdad, los ladrones de Morena creen que, entre los mexicanos de bien, existe uno sólo que les crea el cuento de las repentinas herencias que los convierten de la noche a la mañana en potentados?
¿Acaso imaginan --el expresidente Obrador, la presidenta Claudia y su claque criminal--, que resultan creíbles las repentinas herencias que no son más que groseros montajes para ocultar el inédito nivel de corrupción y ratería de los políticos del partido oficial?
Y ahora los hechos.
Curiosamente el mayor mentiroso de las repentinas herencias familiares se llama Andrés Manuel López Obrador, quien luego de las elecciones estatales de 1992 en Tabasco, compró un rancho de casi 14 mil hectáreas, en esa fecha valuada en 25 millones de pesos.
El dinero salió del chantaje que ese mismo año le hizo al gobierno de Carlos Salinas, quien le entregó a Obrador 9 mil millones de pesos para levantar el plantón en el Zócalo del DF, en el que protestaba por el supuesto fraude electoral en las elecciones municipales de Tabasco.
La confirmación de que AMLO recibió 9 mil millones de pesos del gobierno de Salinas estuvo a cargo de Manuel Camacho Solís, quien de manera personal entregó ese dinero al tabasqueño; dinero con el que, entre otras cosas, López compró “La Chingada”, que originalmente fue escriturara a su padre, un modesto abarrotero que se prestó a la simulación de compra y quien años después simuló que la heredó a su hijo, López Obrador.
Y apenas en días pasados, otro tabasqueño, de nombre Adán Augusto López, sorprendió a propios y extraños con el cuento de que había recibido una millonaria herencia familiar.
La mentira apreció como respuesta a una revelación periodística de que el líder de los senadores de Morena había recibido, de manera ilegal, casi 80 millones de pesos.
A su vez y meses después de iniciado su cuestionado gobierno estatal la gobernadora de Campeche, Laida Sansores, también recurrió al cuento de una herencia familiar, para justificar la depredación del dinero público en esa entidad, bajo las siglas de Morena.
La mandataria estatal fue más allá cuando emprendió una locuaz persecución de los periodistas críticos de su gobierno, a quienes impuso sanciones propias de “La Pragmática”, la primera Ley de Censura, que data de hace 500 años en España.
Otro cinicazo es el diputado federal de Morena, Pedro Haces, quien de manera repentina apareció como propietario de un rancho enclavado en El Ajusco, en donde construyó un hotel, una plaza de todos, salones de fiestas, viñedos y otras amenidades.
Con una cachaza propia de los pillos de Morena, luego de la revelación periodística, el diputado y líder sindical dijo que el rancho fue una herencia familiar y confesó que si bien “tiene cola que le pisen”, ya suya es “una colita de hámster”, frente a los grandes saqueadores.
Por último, aparece el caso de la profesora Elba Esther Gordillo, quien en 2018 dijo haber heredado una fortuna casi 400 millones de pesos, de su madre, una humilde profesora rural quien --según las fantasías hereditarias de la lideresa magisterial--, acumuló esa fortuna con su empleo de profesora.
Así el cinismo de algunos políticos de Morena quienes un día se acostaron a dormir agobiados por la pobreza franciscana y, al día siguiente despertaron con herencias familiares de fábula.
Sí, la mentira y el engaño –además de las corruptelas sin freno--, son las políticas públicas más socorridas en los gobiernos depredadores de Morena.
Al tiempo.