Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
La catástrofe fue de magnitudes bíblicas.
Sí, a querer o no, son cientos de desaparecidos y muertos.
Sí, decenas de pueblos enteros bajo el agua y cientos de miles de familias que lo perdieron todo.
Sí, una catástrofe bíblica porque en medio de la tragedia existe un pecado capital; el “pecado político” de millones de mexicanos que en su ignorancia y ambición sin freno --por una dádiva de 30 monedas--, en 2018 y 2024 votaron por lo peor de la política en México.
Sí, porque desde hace ocho años muchos que hoy son damnificados, que están desaparecidos y muertos de hoy se dejaron engatusar por mentirosos, incompetentes, ladrones y farsantes del partido oficial.
Si, estamos ante una tragedia bíblica y frente al “pecado capital” que cometieron millones de mexicanos que nunca quisieron abrir los ojos, los oídos y el sentido común, frente a la incompetencia, la corrupción, el “valemadrismo” y la estulticia de los gobiernos de Morena.
Y es que les guste o no a los líderes, político y gobernantes del partido oficial, el repudio social por la incompetencia y la corrupción --frente la tragedia de las lluvias--, fue generalizado.
Y es que la sociedad se puede tragar años de verborrea, de promesas y mentiras de los políticos de Morena, pero terminó por reaccionar de manera desesperada, ante la incompetencia la corrupción, la mentira y el cinismo oficiales frente al meteoro natural que destruyó lo poco que tenían.
Y por eso, ante la incompetencia, corrupción y la insensibilidad de gobernadores, alcaldes y de la presidenta, miles de personas abuchearon, repudiaron y apedrearon a los gobernantes que habían tardado tres días en reaccionar ante una emergencia como las lluvias en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y otras entidades del país.
Lluvias torrenciales que dejaron cientos de desaparecidos y muertos, además de miles de damnificados y daños aún incuantificables.
Y la mejor prueba de que el repudio social pegó en el ego de la señora presidenta es que, en su mañanera de ayer lunes, Claudia Sheinbaum culpó “a los bots” por exhibir la incompetencia, la estulticia, ignorancia, corrupción y soberbia de Palacio, frente a una tragedia como las inundaciones.
Pero vamos a los hechos.
1.- Sin duda que el poder de la naturaleza resulta incontenible.
2.- Sin embargo, los daños de un meteoro naturales como las lluvias, resultan detectables y, sobre todo, prevenibles para los gobiernos eficientes y que cumplen con sus responsabilidades básicas.
3.- De esa manera, un gobierno de profesionales en el ejercicio del poder, habría ordenado una detección oportuna de la amenaza de las precipitaciones pluviales, para organizar de inmediato el desalojo de los habitantes de las zonas de riesgo y el despliegue urgente de expertos del Ejército y la Marina en las zonas en peligro.
4.- Así, los afectados habrían tenido tiempo de evacuar y de poner a resguardo sus vidas y pertenencias más preciadas, como documentos oficiales.
5.- Pero acaso lo más importante son las medidas elementales de prevención, como campañas de desazolve de sistemas de drenaje, limpieza de ríos, arroyos, avenidas de agua y prohibir la edificación en zonas de riesgo.
Nada de lo anterior hicieron el gobierno federal y menos los estatales y municipales de Morena, porque son gobiernos que sólo están a la caza del presupuesto para el enriquecimiento sin freno.
Se confirma que la corrupción cuesta vidas y mata ciudadanos.
Pero la estulticia oficial también apareció una vez frente a la tragedia, ya que los tres órdenes de gobierno empezaron por negar la realidad, por no ordenar los programas preventivos y, al final, llegaron tres días después.
Durante esas horas vitales, los alcaldes y gobernadores de las zonas más afectadas no sólo bloquearon la ayuda privada, sino que se robaron todo lo que pudieron, a los ojos de los damnificados.
En un mensaje ofensivo, la presidenta Sheinbaum organizó una grosera conferencia digital con los coordinadores estatales de protección civil, en lugar de ordenar una atención emergente a las zonas de desastre.
Cuando la presidenta intentó aparecer en los lugares de desastre, recibió el repudio social más sonado en su primer año de gobierno; repudio que, por casualidad, ocultó la mayoría de la “prensa vendida”.
Cuatro días después, al tiempo que a las zonas de desastre llegaban víveres, colchones, tambos para el agua y ayuda con las siglas y colores de Morena, la presidenta ordenó prohibir la ayuda privada y que los gobiernos concentraran todo para mandar el mensaje de que Morena estaba presente.
De ese tamaño la corrupción y el crimen de la propaganda en tiempos de crisis; así el valemadrismo oficial frente a los damnificados.
Por cierto, las niñas, las mujeres y las madres de familia resultaron las más afectadas de la tragedia; una tragedia en donde “la presidenta con A” no solo mostró su incompetencia, sino su talante dictatorial y su desprecio a las mujeres mexicanas.
Al tiempo.