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PUEBLA, Pue., 24 de octubre del 2025.- Nazario N., detenido por ser presunto operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), forjó una red de transporte al servicio del crimen.
Su estructura no sólo movía carga lícita. Detrás de las placas sindicales se escondía un esquema que, de acuerdo con reportes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR), servía para el trasiego de droga, almacenamiento de metanfetamina, cobro de piso y extorsión a empresarios.
Sus rutas, que conectaban Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Jalisco, habrían sido utilizadas como canales de distribución para el CJNG.
Las bodegas de su propiedad en Puebla eran puntos de resguardo y los permisos sindicales su coartada perfecta.
En Jalisco, de acuerdo con las autoridades federales, donde el CJNG mantiene su centro de operaciones, Nazario era considerado un contacto confiable.
Su relación con operadores locales del cártel le permitió mantener una doble vida: líder visible de la CTM por un lado, operador del crimen organizado por el otro.
La figura de Nazario N no puede entenderse sin su cercanía con el poder.
Durante años, Nazario N fue la cara amable del transporte en los actos públicos, donador de despensas, interlocutor con las autoridades.
Sin embargo, se escondía el modelo de infiltración criminal que hoy amenaza a toda una sociedad.
Apenas unos días antes de su captura, el alcalde del municipio poblano de Oriental, Fidel Flores Concha, del partido Morena, lo mencionó públicamente como miembro valioso del equipo durante su informe de gobierno.
El reconocimiento desató indignación posterior a su detención. Diputados locales exigieron investigar por qué un presunto operador del CJNG seguía vinculado a la administración municipal pese a las señales de alerta.
El escándalo creció cuando medios revelaron que, Anallely López Hernández, ahora exdelegada de Bienestar en Puebla, habría recibido, según registros bancarios que fueron revelados por fuentes, un depósito de 100 mil pesos relacionado con las operaciones de Ramírez.
Los vínculos políticos de Nazario cruzaban fronteras: en Jalisco se le retrató en actos públicos con figuras del gobierno estatal.
Cabe recordar que la captura de Nazario N fue realizada por elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Guardia Nacional.
De acuerdo con las autoridades federales, fungía como operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), encargado de cooptar liderazgos locales, extorsionar a empresarios y garantizar el control del narcomenudeo en zonas de Puebla y Jalisco.
Su papel habría sido clave en el enlace logístico entre ambos estados, aprovechando las rutas comerciales y de transporte en las que tenía injerencia sindical. Nazario N se encuentra en la Ciudad de México, donde permanece bajo resguardo de la FGR