Concretan el traslado de Javier López Zavala al Penal del Altiplano
PUEBLA, Pue., 4 de diciembre de 2025.- Victoria Orozco y Paola Rubí Sánchez, ambas de 16 años, junto con Melany Sherlyn, de apenas 7, representan el rostro de las menores de edad desaparecidas en Puebla, una problemática que se ha vuelto especialmente alarmante en la entidad.
En Puebla, las desapariciones afectan con mayor frecuencia a mujeres menores de edad. De hecho, en los últimos 73 años han desaparecido más mujeres que hombres, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Hasta el 4 de diciembre, el registro acumula 9 629 mujeres y 9 183 hombres desaparecidos; de ellos, 2 629 continúan sin ser localizados.
La organización RED LUPA revela que, solo de enero a mayo de 2025, desaparecieron 975 mujeres en el estado, un incremento del 32.87 por ciento respecto al año anterior. Del total, el 62 por ciento eran menores de edad y el 41 por ciento tenía entre 15 y 29 años.
Este patrón no es exclusivo de Puebla. A nivel nacional, el RNPDNO también identifica que el rango de edad con mayor número de mujeres desaparecidas es el de 15 a 19 años.
Por su parte, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) reportó que, hasta septiembre, 639 niñas, niños y adolescentes habían desaparecido en el país. Sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Puebla maneja cifras distintas: documentó 273 menores desaparecidos entre el 20 de diciembre de 2024 y el 18 de abril de 2025. De ellos, aseguró haber localizado a 246, lo que representa una efectividad del 90.11 por ciento.
Actualmente, la Fiscalía de Puebla mantiene activos 55 protocolos Alba, un mecanismo de búsqueda inmediata para mujeres, adolescentes y niñas.
Como reveló Quadratín Puebla, hasta el 30 de octubre se identificó que ocho adolescentes de 15 años seguían sin ser localizadas, y el municipio con más reportes de desapariciones femeninas fue la capital poblana.
En conjunto, las cifras revelan un panorama persistente y preocupante: en Puebla, la desaparición de mujeres particularmente menores de edad no solo es un fenómeno constante, sino uno que se agrava año con año.
Mientras las organizaciones civiles advierten incrementos sostenidos y patrones que se repiten a nivel nacional, las discrepancias entre registros oficiales evidencian la urgencia de fortalecer los sistemas de búsqueda, homologar la información y garantizar estrategias preventivas que realmente protejan a niñas y adolescentes, quienes siguen siendo las más vulnerables frente a esta crisis.