Nada personal: MC alinea con la 4T; del PRIMor al Fosfoforena
La industria mexicana de vehículos pesados atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Las cifras de septiembre hablan por sí solas: las ventas al mayoreo cayeron más del 55%, la producción retrocedió casi 60% y las exportaciones disminuyeron más de 58% respecto al mismo mes del año anterior.
En el acumulado anual, la tendencia negativa se mantiene con reducciones superiores al 30% en todos los indicadores. Este panorama, advertido por la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), que preside Rogelio Arzate, no es un reflejo exclusivo de factores internos, sino de un entorno internacional que se ha vuelto incierto y agresivo.
Las presiones arancelarias y las decisiones unilaterales de Estados Unidos —como el anuncio de un posible arancel del 25% a los camiones importados desde México— evidencian el riesgo que enfrenta la integración productiva norteamericana. Tales medidas contradicen los principios del T-MEC, cuyo propósito central es garantizar un comercio justo, libre y equilibrado entre los tres países.
Si estas amenazas se concretan, la industria mexicana podría enfrentar un golpe severo en su estructura exportadora, afectando miles de empleos y frenando la inversión en manufactura avanzada.
México cumple con las reglas de origen del tratado, pues el sector alcanza ya un 64% de valor de contenido regional, con compromisos de elevarlo a 70% hacia 2027. Estos porcentajes muestran que el país no solo ensambla vehículos, sino que participa activamente en la cadena de valor de Norteamérica.
Cada componente que cruza la frontera varias veces antes de convertirse en un camión terminado demuestra la profunda interdependencia económica entre México, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, esa integración se encuentra en riesgo ante la falta de políticas públicas internas que respalden a la industria. La renovación de flota, un tema recurrente en la agenda de ANPACT, continúa sin recibir el impulso necesario. Mientras los fabricantes enfrentan caídas en la producción y en las ventas, el parque vehicular envejece y las condiciones ambientales se deterioran.
La modernización del transporte de carga debería verse como una oportunidad estratégica para reactivar el mercado interno y cumplir con los compromisos ambientales del país.
La organización ha señalado con razón que permitir la importación de vehículos pesados usados desde Estados Unidos es un retroceso ambiental y económico. Estos camiones, en su mayoría fuera de norma, compiten de forma desleal con las unidades nuevas y obstaculizan los esfuerzos de renovación.
La actualización del Acuerdo Ambiental publicada recientemente en CONAMER, que limita a diez años la antigüedad máxima de los vehículos importados, representa un paso en la dirección correcta, aunque aún insuficiente frente a la magnitud del problema.
El desafío también es financiero. Las empresas requieren esquemas de crédito accesibles y estímulos fiscales para poder renovar su flota. En otros países, las políticas de descarbonización se han acompañado de programas gubernamentales sólidos.
En México, el peso del esfuerzo sigue recayendo sobre los fabricantes y transportistas. Una alianza efectiva entre el gobierno federal, la banca de desarrollo y la industria podría revertir la tendencia negativa y fortalecer la competitividad frente a los nuevos retos comerciales del T-MEC.
La próxima edición de Expo Transporte ANPACT, que se celebrará en Guadalajara, llega en un momento decisivo. Con más de 630 marcas participantes y una proyección de 60 mil visitantes, el encuentro servirá para reafirmar el papel de México como plataforma de innovación y exportación. Pero más allá de la exposición, el foro representa una oportunidad para trazar una ruta clara hacia la electromovilidad, la eficiencia energética y la integración regional, elementos indispensables para sostener el crecimiento en el marco del tratado comercial.
*** Los dejan sin seguro
El empleo formal va a la baja en nuestro país, sin embargo, no se trata de una cuestión de la que se salven aquellos que acuden día a día a limpiar instituciones públicas, tal es el ejemplo de los empleados de Armot Seguridad Privada y Servicios Institucionales pues se estima que la empresa ha dejado al menos a 13 mil sin seguro social, aunque sus labores se desarrollen dentro del ISSSTE e IMSS-Bienestar, dirigidos por Martí Batres y Alejandro Svarch.
La querella ya suma dos meses en la oficina de Luisa Obrador Garrido Cuesta, prima del expresidente y directora General de Incorporación y Recaudación del IMSS, la cuestión es que el tiempo sigue su curso sin que los afectados sean regularizados, sin que se cumpla la promesa de basificar al personal de limpieza hecha por el tabasqueño, y sin que la compañía vinculada a José Juan Reyes Domínguez cumpla sus obligaciones obrero patronales, lo que implicaría severas evasiones pese a que los dineros no le vendrían nada mal a las arcas públicas. ¿Zoé Robledo resolverá el expediente o se dejará a los que menos tienen en desamparo?
*** El giro europeo de Acapulco
TOME NOTA *** La estrategia turística que encabeza Abelina López Rodríguez en Acapulco refleja una visión moderna y pragmática: abrir el puerto al mercado europeo a través de una alianza con Querétaro. El proyecto de la “Ruta del Vino y el Mezcal” trasciende la promoción tradicional para convertirse en un modelo de integración regional que combina historia, gastronomía y conectividad aérea.
El vuelo Madrid–Querétaro, sumado al corredor turístico y cultural hacia la costa del Pacífico, perfila un México interconectado, diverso y competitivo. Detrás de la propuesta hay una lectura precisa: los viajeros europeos buscan experiencias auténticas, itinerarios que combinen cultura y descanso, y destinos que ofrezcan identidad.
Con el respaldo del secretario Noé Peralta y la colaboración de Adriana Vega en Querétaro, la alcaldesa impulsa un esfuerzo de diplomacia económica donde el turismo se convierte en vehículo de inversión y desarrollo local.