Concretan el traslado de Javier López Zavala al Penal del Altiplano
PUEBLA, Pue., 14 de noviembre de 2025.-El pasado 12 de noviembre, a 12 años del feminicidio de Araceli Vázquez Barranco, su madre, la señora Amada, denunció que el delito por el cual fue sentenciado su agresor, Javier N, fue reclasificado de feminicidio a homicidio y reducirían la condena de 35 a 27 años de prisión.
Sin embargo, este 13 de noviembre, por decisión unánime, los magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en materia penal del Sexto Circuito otorgaron un amparo que impide la reducción de la sentencia.
Fue la Clínica Jurídica Minerva Calderón, de la Universidad Iberoamericana Puebla, que acompaña el caso, la que interpuso un amparo directo en contra de la reclasificación del delito, con el objetivo de que se restablezca el carácter de feminicidio, tal como lo establecieron las pruebas presentadas ante la autoridad judicial.
Araceli fue asesinada el 13 de noviembre de 2013, en su domicilio ubicado en el municipio de Acajete, Puebla. Tenía 23 años y había sido atacada por su expareja, Javier N, mientras se aseaba en el baño de su casa.
De acuerdo con el registro hemerográfico el crimen ocurrió poco después de las 7:00 de la mañana. Según el testimonio de su madre, el agresor ingresó al domicilio sin forzar la entrada.
Tras escuchar un grito, la madre corrió al baño y encontró el cuerpo de Araceli tendido sobre un charco de sangre, con un cuchillo clavado en la espalda.
Mientras corría a pedir ayuda a la Presidencia Municipal, su yerno reportaba el hecho por teléfono. Sin embargo, los policías municipales que llegaron al lugar se negaron a buscar al agresor, argumentando que “no tenían orden de hacerlo”.
Fue hasta el 29 de junio de 2023, diez años después del crimen, que la Fiscalía General del Estado de Puebla logró detener a Javier N.
Lejos de brindar tranquilidad, la familia ha manifestado temor por su seguridad, pues aseguran haber recibido amenazas y responsabilizan de cualquier agresión a personas cercanas al agresor.
Araceli fue la primera de su familia en terminar la universidad; pagó sus estudios trabajando como empleada doméstica y vendiendo productos de limpieza. Su sueño era comprarle una casa a su madre y sacarla de trabajar, pero la violencia de género truncó su vida.